Revista CONAMYPE

Economía Naranja: innovación a los desafíos globales

El concepto de economía naranja hace referencia al conjunto de actividades que, de manera encadenada, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.

Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la economía naranja puede definirse como aquellas industrias que comprenden los bienes y servicios que tradicionalmente se asocian con las políticas culturales, los servicios creativos y los deportes, y se clasifican en tres categorías:

  • La primera, son las convencionales; que incluyen las editoriales de libros e impresiones, jornales académicos, revistas, periódicos, literatura, bibliotecas audiovisuales, cine, televisión, fotografía, vídeo, fonografía, discografía y la radio.
  • La segunda, son las conocidas como OTRAS INDUSTRIAS; que incluyen las artes visuales y escénicas, conciertos y presentaciones, teatro, orquestas, danza, ópera, artesanías, diseño moda, turismo cultural, arquitectura, museos y galerías, gastronomía, productos típicos, ecoturismo y deportes.
  • Y, la tercera categoría, son las llamadas NUEVAS ECONOMÍAS NARANJAS

Podemos decir que industria cultural, en términos de aportación económica y empleo, vive uno de los mejores momentos de su historia. Su crecimiento e importancia aumenta sin cesar, a lo largo y ancho del mundo: edición, música, medios audiovisuales, videojuegos, música, eSports, plataformas online… todas constituyen hoy la columna vertebral de un desarrollo económico y del empleo de unos países cuyo desarrollo se basa en la creatividad y la innovación. El consumo de bienes y servicios culturales esta de moda y la valoración social de la cultura está alcanzando cotas muy elevadas.

Según la UNESCO, los bienes y servicios directamente relacionados con la creatividad representan ya un 3% del PIB mundial y dan empleo a cerca de 30 millones de personas en el mundo. En Europa y según los últimos datos de Eurostat correspondientes a 2017, existen 8,7 millones de puestos de trabajo en el sector cultural, de los cuales cerca de 700.000 se encuentran en España. En Estados Unidos, principal economía del mundo, la Economía Naranja ya aporta un 10% de su Producto Interior Bruto.

De acuerdo con el informe del BID, en América Latina los ingresos generados por las industrias creativas alcanzaron los 124.000 millones de dólares en 2013, mientras que en 2015 la economía naranja generó 1,9 millones de puestos de trabajos para nuestra región.

Actualmente en El Salvador existen empresas en el campo de las industrias creativas que comprenden edición, música, medios audiovisuales, correo electrónico, videojuegos, internet y otras, en su mayoría, estas son MYPE y personas emprendedoras.

El Gobierno del Presidente Nayib Bukele, b

El concepto de economía naranja hace referencia al conjunto de actividades que, de manera encadenada, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.

Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la economía naranja puede definirse como aquellas industrias que comprenden los bienes y servicios que tradicionalmente se asocian con las políticas culturales, los servicios creativos y los deportes, y se clasifican en tres categorías:

  • La primera, son las convencionales; que incluyen las editoriales de libros e impresiones, jornales académicos, revistas, periódicos, literatura, bibliotecas audiovisuales, cine, televisión, fotografía, vídeo, fonografía, discografía y la radio.
  • La segunda, son las conocidas como OTRAS INDUSTRIAS; que incluyen las artes visuales y escénicas, conciertos y presentaciones, teatro, orquestas, danza, ópera, artesanías, diseño moda, turismo cultural, arquitectura, museos y galerías, gastronomía, productos típicos, ecoturismo y deportes.
  • Y, la tercera categoría, son las llamadas NUEVAS ECONOMÍAS NARANJAS

Podemos decir que industria cultural, en términos de aportación económica y empleo, vive uno de los mejores momentos de su historia. Su crecimiento e importancia aumenta sin cesar, a lo largo y ancho del mundo: edición, música, medios audiovisuales, videojuegos, música, eSports, plataformas online… todas constituyen hoy la columna vertebral de un desarrollo económico y del empleo de unos países cuyo desarrollo se basa en la creatividad y la innovación. El consumo de bienes y servicios culturales esta de moda y la valoración social de la cultura está alcanzando cotas muy elevadas.

Según la UNESCO, los bienes y servicios directamente relacionados con la creatividad representan ya un 3% del PIB mundial y dan empleo a cerca de 30 millones de personas en el mundo. En Europa y según los últimos datos de Eurostat correspondientes a 2017, existen 8,7 millones de puestos de trabajo en el sector cultural, de los cuales cerca de 700.000 se encuentran en España. En Estados Unidos, principal economía del mundo, la Economía Naranja ya aporta un 10% de su Producto Interior Bruto.

De acuerdo con el informe del BID, en América Latina los ingresos generados por las industrias creativas alcanzaron los 124.000 millones de dólares en 2013, mientras que en 2015 la economía naranja generó 1,9 millones de puestos de trabajos para nuestra región.

Actualmente en El Salvador existen empresas en el campo de las industrias creativas que comprenden edición, música, medios audiovisuales, correo electrónico, videojuegos, internet y otras, en su mayoría, estas son MYPE y personas emprendedoras.

El Gobierno del Presidente Nayib Bukele, busca apoyar este tipo de industrias, como se encuentra plasmado en el Plan Cuscatlán: “Desarrollar las capacidades de las economías alternativas, de forma que se mejore la sostenibilidad de las familias y de las comunidades”.

Por ello, la CONAMYPE pone a disposición diversas capacitaciones y asesorías para desarrollar este tipo de empresas y emprendimientos para volverlos más rentables y sostenibles, para mejor la economía nacional y personal.

usca apoyar este tipo de industrias, como se encuentra plasmado en el Plan Cuscatlán: “Desarrollar las capacidades de las economías alternativas, de forma que se mejore la sostenibilidad de las familias y de las comunidades”.

Por ello, la CONAMYPE pone a disposición diversas capacitaciones y asesorías para desarrollar este tipo de empresas y emprendimientos para volverlos más rentables y sostenibles, para mejor la economía nacional y personal.

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